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LA HIPOTECA INVERSA: EL ANTICONGELANTE

El pasado 12 de mayo, el Presidente del Gobierno anunció un paquete de medidas económicas orientadas a solucionar los graves problemas presupuestarios que tiene este país. La más problemática para nosotros es sin duda la congelación de las pensiones durante este año y el próximo.

Más allá del análisis político que se pueda realizar de las mismas y de la discusión sobre su conveniencia, considero oportuno valorar en qué medida nos va a afectar a nosotros, pensionistas, la iniciativa gubernamental.

En primer lugar, que se congelen las pensiones públicas supone una pérdida en el poder adquisitivo de unos 5 millones de personas, ya que aunque el colectivo de pensionistas es más amplio, la medida no afectará a las pensiones mínimas ni a las no contributivas.

En segundo lugar, esa pérdida de poder adquisitivo en este momento es relativa, puesto que no sabemos cual va a ser la evolución de la inflación en este periodo, por lo que todavía es imposible hacer un pronóstico al respecto. No obstante, a parte de lo que digan las cifras oficiales de IPC, lo que está claro es que si hasta ahora nos hemos tenido que apretar el cinturón en adelante deberemos tensarlo aun más.

Nos encontramos de esta forma que un colectivo muy importante de la población española (un 11% de la misma, aproximadamente) se verá afectada por esta medida de forma inminente.

Ante esta situación adversa, que duda cabe, hemos de tener la capacidad de encontrar soluciones apropiadas para atravesar este periodo difícil con las mayores garantías, sin padecer estrecheces. Vamos a mirar en el sector privado lo que le falta aportar al público, es decir, ese desahogo económico que nos permita llegar a final de mes.

En nuestro caso la solución parece evidente y tiene un nombre inconfundible: hipoteca inversa. Este producto nos permite obtener un complemento a nuestra pensión de forma temporal o para toda la vida. En otras palabras, es el instrumento que transforma nuestra vivienda en un plan de pensiones totalmente garantizado.

Tenemos así un recurso que nos permite paliar la dureza de este recorte sin tener que perder la propiedad de ese hogar que tanto nos ha costado conseguir. No estamos lapidando la herencia de nuestros hijos, simplemente estamos utilizando nuestros ahorros para afrontar tiempos difíciles.

Reflexionen sobre ello, consúltenlo con sus familiares, asesórense a través de profesionales independientes que velen por sus intereses ante las entidades financieras. Debemos ahora más que nunca pensar en positivo, mirar al futuro y atajar los problemas cuanto antes mejor.

Sobre el autor

Soy Licenciado en Ciencias Actuariales y Financieras. Mi actividad profesional siempre ha estado ligada a conseguir soluciones financieras y aseguradoras para las personas mayores.

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